Una oruga por dentro transcurre en Uruguay en el año 1999. Todos
hablan de la llegada del nuevo milenio y se preparan para el cambio
de siglo.
Mientras tanto el protagonista, Walter Antuña (al que todos llaman
Zita por su parecido con Zitarrosa), trabaja como profesor
universitario y está a punto de jubilarse. Una madrugada recibe una
llamada telefónica de una mujer desconocida que le anuncia que
una media hermana –que él no sabe que existe– está muy grave, y
le ruega que se traslade a Carmelo con urgencia.
Allí se entera a través de Elena Ocasa, que ha sido la última amante
de su padre, que tiene muchos medios hermanos. Elena, más joven
que Walter, desea pasarle en limpio la historia que él aún no
conoce y que lo llevará a recorrer el país.
Empieza a introducirse en una trama turbia e inquietante que tiene
a su padre como centro. Walter, a desgano, pero con intriga,
empieza un recorrido en busca de sus medios hermanos. Tiene la
oposición de Peregrina, su hermana, que no sale de su
apartamento a causa de un antiguo accidente, y que piensa que
una oruga venenosa se ha metido en la sangre de Walter para
quitarle el raciocinio. Sin embargo, su proyecto, contará con la
ayuda de sus amigos, Viterbo y Laborde, Elena Ocasa, Eniko (la
mujer que lo llamó en la madrugada), y hasta de su exmujer,
Armonía.
Mientras viaja a distintos sitios, recuerda su juventud, en donde él y
sus amigos vivieron –y padecieron– la dictadura; también la historia
de Engler que, en la cárcel, perdió y recuperó la cordura, luego de
ser brutalmente torturado.
En ese año de recorrido por su país, en casilla rodante, Walter va
atando su propia historia a los retazos del pasado, tratando de no
enamorarse de la última amante de su padre.